Capítulo 32. Antes de mí
Will no mintió.
Eso debería haberme hecho sentir mejor.
No lo hizo.
—Sí.
Una palabra.
Sin excusas.
Sin intentar esquivar.
Sentí a Cleo gruñir.
—Vale.
Will me estudió.
—Amber.
—He dicho vale.
—No hueles a vale.
—Pues mi nariz está aprendiendo, la tuya puede tomarse vacaciones.
No sonrió.
—¿Qué te ha dicho?
—Nada que sea mentira, por lo visto.
—Eso no responde.
—Que conoce tu habitación.
Will soltó aire.
—Joder.
—Y que no fue una vez.
Se pasó una mano por la nuca.
Ese gesto.
El de cuando no sabía