Capítulo 30. Casi
Clara me despertó a las siete.
—¿Por qué hueles a Will?
Abrí un ojo.
—Buenos días para ti también.
—Amber.
Me tapé con la manta.
—Llevaba su chaqueta.
Silencio.
Saqué la cabeza.
Clara estaba de pie junto a mi cama con una expresión que daba miedo.
—¿Qué?
—¿Su chaqueta?
—Llovía.
—¿Y?
—Y me la prestó.
—¿Y?
—Y nada.
Sus ojos se estrecharon.
—Mientes fatal.
—No estoy mintiendo.
—Pasó algo.
—No.
Cleo se despertó.
Beso.
Cerré los ojos.
—No.
Clara sonrió lentamente.
—¿Qué ha dicho?
—Nada.
Beso.
—Cleo.