Capítulo 29. La biblioteca después de medianoche
—Nos han encerrado.
Miré la puerta.
Después a Will.
—Dime que estás bromeando.
Probó el pomo otra vez.
Nada.
—No.
—¿Cómo puede una biblioteca universitaria cerrar con estudiantes dentro?
—Normalmente avisan.
—¿Y dónde estábamos cuando avisaron?
Will miró hacia la mesa.
Papeles.
Mapas.
Dos vasos vacíos.
—Discutiendo sobre peajes fronterizos.
—Vamos a morir aquí por culpa de un impuesto.
Will se rio.
—Hay salida de emergencia.
—Perfecto.
Caminamos hacia el fondo.
Las luces principales se habían a