Capítulo 25. No soy tu propiedad
El problema de Will no era que fuera protector.
Era que a veces olvidaba que yo no era una extensión de su cuerpo.
Y aquella mañana decidió demostrarlo delante de media clase.
—No.
Levanté la cabeza.
—¿No qué?
Will estaba de pie junto a mi mesa, mirando la ropa que llevaba.
Pantalones cortos deportivos.
Camiseta gris.
Zapatillas.
Nada escandaloso.
—Eso.
Señaló mis piernas.
Lo miré.
Después miré mis propias piernas.
—Son rodillas, Will.
—Ya sé lo que son.
—Entonces estamos avanzando.
Lucas dejó