Capítulo 26. El olor de los celos
Había descubierto algo.
Los celos de Will olían fatal.
No literalmente.
Seguía oliendo demasiado bien.
Eso era parte del problema.
Pero su olor cambiaba.
Las cerezas se volvían más oscuras.
Las almendras perdían dulzor.
Y aparecía algo parecido a madera quemada.
Lo descubrí gracias a Bruce.
No intencionadamente.
Bueno.
Al principio.
—Quédate quieta.
Bruce tenía una mano apoyada cerca de mi hombro.
—Estoy quieta.
—No.
—Sí.
—Te mueves cada vez que intento poner esto.
Sostenía una pequeña venda.
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