Terminó de ver el vídeo y apagó el iPad. Steve no había dejado de andar desde ese momento. Madison y él tenían que estar pendientes de él porque si no lo hacían, desaparecía en un plis-plas.
A veces hasta se lo encontraban de pie en la cuna intentando salir… Carter suspiró. Andar, que desde un principio había sido tan emocionante, se había convertido en una preocupación más en el cuidado del pequeño. Los padres de Madison y los suyos se habían reído y se habían compadecido de ellos, diciéndole