—Y este es mi despacho —presentó Carter, abriendo la puerta para Megan.
—Guau, tiene muy buen gusto —felicitó ella, mirando con ojos admirados la espaciosa y moderna habitación.
—Me gusta el estilo simplista y moderno —afirmó el pelinegro, mientras se acercaba a su escritorio y se fijaba en el papeleo que se le había acumulado sobre él.
—Sí, y por lo que veo también los paisajes —dijo Megan, acercándose a los ventanales situados detrás del escritorio. Se podía ver un paisaje urbano, lleno de vi