Astrid
El pensamiento se quedó en mi mente como una píldora amarga mientras caminábamos hacia la multitud de la mano, mientras todos me miraban como si yo fuera una especie de trofeo que su Alfa había ganado, mientras los flashes de las cámaras casi me cegaban.
Estaba segura de que Aiden no había venido conmigo porque me estuviera eligiendo. No había esperado abajo porque su corazón de repente se inclinara hacia mí. No era tan ingenua como para creer eso, al menos ya no. Lo había hecho por la