Mundo ficciónIniciar sesiónLlegamos a casa de Lily y saco la llave de repuesto de debajo de la alfombra, lo que nos permite a Beatrice y a mí acceder a su casa. Cuando entramos, el fuerte aroma de las hierbas me abruma y despierta una profunda sensación de preocupación por su bienestar.
—¿Lily?— Grito, mi voz resuena en el silencio. —Es Amelia.—







