Me siento mal ahora, me deje llevar por el deseo y traicioné a mi género, mierda, soy una mala persona.
—Tienes razón, y aún así terminaré con ella. —me asegura César.
—Por darte sexo oral no puedes decir eso —digo, severa.
—No te quiero para sexo Isabel, tal vez sea rápido, pero me tomo las cosas muy en serio y lo cierto es que te imagino conmigo para siempre, puedo casarme contigo ahora mismo.
Sus palabras hacen que mi corazón se acelere, este quiere salir para darle un beso, sin embargo, mi