Algo pasó entre ellos y la tensión en la habitación se sentía. Hannah aprieta sus labios y luego me ve a mi.
—¿Estás bien? —me pregunta y asiento, aunque estoy mintiendo.
Pues me siento mal de que casi beso a su prometido y ella es una excelente mujer.
—Me alegro. —me sonríe y ahora mira a César—. Ya me voy, nos vemos en la noche.
Ella aprieta sus labios lamentando algo, como si no pudiera tocarlo o no sé, se voltea y se va, yo veo a César.
—¿No la llevarás al trabajo? —le pregunto ex