La cara de la chica fue monumental al escucharlo decir “mi pequeño” e inmediatamente se levantó rápidamente de aquel sofá, tomó su bolso y salió de la casa dejándonos a los dos con la boca abierta.
—¿Qué demonios acaba de pasar? —Le pregunté acercando mi pequeño un poco más a mí—. ¿Te buscaste acaso una loca por amor de tu vida?
—Yo… realmente no tengo ni idea… —se encogió de hombros y abrió un poco más la puerta para invitarnos a pasar—. Sigue adelante déjame meter las maletas mientras tú te s