A la mañana siguiente, mis maletas estaban listas en la puerta para el momento en que me fuera. Ya había comprado el boleto y llamé al amigo de mis abuelos, al parecer un señor me recibiría al llegar y me mostraría el lugar, así como la nueva casa donde viviría.
Agarré las maletas como pude, y en lugar de mi auto tomé un taxi al aeropuerto, 1h 20m después ya había llegado a Boston donde me esperaba un hombre muy guapo de cabello castaño y ojos de agua color miel de 1.90 cm con un cartel que dec