85. Simplemente perfecto.
Gabriela y Luis viajarían a su luna de miel la mañana siguiente pues no solo estaban agotados por toda la preparación hasta llegar a ese día sino también por la propia celebración, así que aquella noche la pasarían en un hotel.
Una vez se registraron aún con la ropa de la boda se dirigieron a su habitación, apenas salieron del ascensor Luis la tomó por las piernas y la levantó, — ¿Qué haces estás loco?
— Como dictan las costumbres debo cargarte en nuestra primera noche de casados.
— Pero si e