86. Luna de Miel para tres
Apenas amaneció Luis ya estaba despierto, se sentía demasiado excitado como para continuar durmiendo, no solo era deseo eran todas aquellas emociones que había guardado por años y que ahora habían aflorado.
Por mucho tiempo se sintió solo y amargado con padres que no lo amaban o consideraban, cuyo único interés era el dinero y su consuelo era sin duda Christine que desde que llegó al mundo tocó su corazón.
Ahora tenía todo lo que había deseado se encontraba como en un sueño del cuál tenía miedo