54. Enemigo público
Víctor entrego con una sonrisa disimulada el archivo a la conocida por todos como la dama de hielo, sentía satisfacción en verla sufrir, por años se había aguantado sus regaños y tonterías porque tenía un cargo de poder, pero ya no más, ahora él era completamente libre y aún más con el pasaje al éxito que acababa de darle con la transferencia.
La dama tomó el archivo y lo estrechó con fuerza, — ¡No puede ser! — , exclamó en un grito ahogado, — No puedo creer que Luis nos traicione de esta man