Capítulo 61. El milagro de su existencia
Un silencio sepulcral le siguió a la confesión repentina de Verónica. Una confesión que dejó a las dos jóvenes con la boca abierta.
Milena miró a Isabelle, pero se veía tan o más impactada que ella. No, Isabelle no sabía nada de esto y ella, no quería creer que tuviese una relación sanguínea con Verónica Santoro, era simplemente… imposible.
—¿Está bromeando? —preguntó cuando estuvo segura de que su voz sonaría firme.
—No, no estoy bromeando, Milena.
—¿Cómo puede estar tan segura? Hay muchas per