Capítulo 20. Ahora o nunca.
Los latidos del corazón de Lía se aceleraron cuando sintió el pulso lento de Mateo de Rossi. La culpa la azotó con la fuerza de un rayo. ¿Qué es lo que había hecho? En su defensa, solo podía culpar a su desesperación por la situación de su hermano, pero en ningún momento tuvo intención de que esto pasara. Lágrimas de miedo y culpa llenaron sus ojos y corrieron por sus mejillas.
—¡Juanita! ¡Ayúdame, Juanita! —gritó con desespero, sin soltar el cuerpo de Mateo.
—¡Tío!
Salvatore corrió al ver la s