April González:
Mis ojos se abren automáticamente a las cuatro de la mañana. No siento el calor de Doménech, miro a mi lado donde la cama esta vacía. Me siento en la cama sin dejar de mirar el otro lado de la cama.
—Así será cuando me vaya… — susurro donde mis ojos se cristalizan para luego darme sobre los cachetes con las palmas de mis manos para alejar esos pensamientos de que voy a estar sola.
Me preparo para para empezar hacer la comida de acción de gr