Mundo ficciónIniciar sesiónCollins y yo llegamos a mi casa en tiempo récord, ingresamos sin ningún inconveniente y en cuanto cruzamos las puertas nos encontramos a Brenda sentada al pie de las escaleras.
—¡Por amor a Dios...! Me tenían preocupada —lanza a manera de regaño, mientras coloca sus manos en forma de jarra, sobre su cintura.
—¿Acaso Collins no te informó donde estábamos? —inquiero y ella asiente.
—Si, como también me dijo que la víbora de t







