SABRINA
Había días en que la pinchaba y le hacia preguntas sobre él, pero ella prefería evitar la charla y cambiaba de tema de inmediato. Quería advertirle de que Piero pronto le diría la verdad, pero me guardaba mis ganas, respetando la situación de Leo tal y como me lo hizo prometer mi encantador novio.
A los tres meses, por fin nos reencontramos en Los Ángeles, tiempo en el que gracias a los artículos que había preparado, conseguí una prueba de dos meses en el periódico Los Ángeles Time.
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