***************LOREY****************
El sol sale y Leo y yo nos quedamos viendo el espectáculo como dos niños. Disfrutamos de cada instante de aquel bello amanecer; el primero que disfrutábamos juntos y que, desde ahora, quería disfrutar siempre. Sin embargo, ello no solo dependía de mí, sino de él también y, de algún modo u otro, siempre había cierto temor de por medio, el cual indicase que Leonardo no quería lo mismo que yo.
«Aunque debo dejar esos temores de lado», me demando inconscientemen