***************LEO****************
No había pasado mucho tiempo desde que había llamado a mi mejor amigo y él ya estaba en mi departamento. Había venido en pijama (fiel a su estilo, cada vez que había una emergencia).
—Te agradezco por venir, Max —expreso sincero, al tiempo en que ambos caminamos en dirección a la pequeña oficina que tenía en aquel lugar que era mi escondite cuando quería desaparecer para todos.
—No te preocupes, Leo —responde sereno al haber llegado a la puerta de mi oficina.