***************LEONARDO****************
—¿Q... Qué haces? —escucho su nerviosa voz, lo cual me hace sonreír de manera satisfactoria—. Leonardo —susurra mientras yo sigo dejando besos por todo su cuello a la vez que, con mis dedos, continúo acariciando su desnuda espalda; todo ello... sin prisa alguna de por medio— Leonardo... —repite algo afectada—, a... alguien podría venir.
—Nadie vendrá —refuto como deseoso a que ello no sucediese (a que nadie nos interrumpiera)
—Pero...
—Nadie vendrá —reafi