Punto de vista de Jason
—Lo acepto.
Eso fue todo. Sin titubeos, sin discusiones. Sin súplicas.
Solo esas dos palabras, y luego colgó.
Me quedé allí sentado, atónito.
Aún apretaba el teléfono con la mano. Por un instante, creí haberlo imaginado. Quizá había escuchado mal, pero en el fondo sabía que la había oído a la perfección.
Mi lobo gruñía en mi interior, y la sensación de desgarro que me atravesaba el pecho me indicaba que aquello era real.
El vínculo de compañeros había desaparecido.
Un co