Punto de vista de Talia
Cuando por fin desperté, sentí como si me hubiera atropellado un camión. Me dolía el cuerpo, como si hubiese pasado toda la noche entrenando. Parpadeé varias veces a la espera de que mi vista se adaptara a la luz.
—¡Despertaste! —exclamó Solon. Estaba sentado en la silla junto a mi cama y de inmediato me tomó de la mano—. ¿Cómo te sientes?
—Como si me hubieran atropellado —admití con un leve quejido. Miré a mi alrededor y descubrí que no estaba en mi preciosa habitación—