NATANAEL DÍAZ
—Lo firmaré. Pero quiero revisar todo el expediente antes de firmar el contrato con ustedes—, le dije a Rick, el director general de las empresas de madera dura.
—Está bien. Tómate tu tiempo—, dijo poniéndose de pie junto conmigo.
—Me despido entonces. Tengo cosas que hacer—, le dije asintiendo con la cabeza.
—Es un placer hacer negocios con usted—, dijo dándome la mano.
—Gracias—, le di la mano y salí de su despacho.
Entré en el ascensor y estaba bajando cuando sonó mi teléfono.