~Katherine
Bruce articuló con la boca las palabras: «¡Qué coño!». Se veía sorprendido y un poco aturdido.
Inmediatamente sacó la mano de mis bragas, dejándome con este dolor continuo e incesante.
—¡Di algo, Bruce! —gritó su loca exesposa a través del altavoz del teléfono.
—¡Valerie, cálmate de una puta vez! —espetó Bruce, pasándose una mano por la cara.
—¡No me digas que me calme! ¡Sabes perfectamente cuánto odio que me digan que me calme! —devolvió el grito Valerie—. ¿Quién es esa perra con la