Capítulo 56. EL BANDO DONDE JUEGAS
Leila se tambaleó al escuchar las palabras de Intia. No comprendía hacia dónde trataba de guiarla. El comentario tan ocurrente iba en contra de sus advertencias anteriores.
Sin pensarlo un segundo más, guió a Intia lejos del salón. Las dos lobas caminaron con discreción hacia uno de los pasillos del castillo, donde quedaron completamente solas.
—¿Qué estás tratando de decirme? —preguntó Leila en cuanto se aseguró de que no hubiera un alma en aquel oscuro pasillo.
Intia la miró como si se