Capítulo 91. LAS ESTÁN CAZANDO
Leila
La forma en cómo ese vampiro pronunció aquella palabra hizo que su pecho se apretara y el aliento se le enroscara en la garganta como un gusano lleno de espinas. Hizo todo lo posible por no temblar.
Inclinó la cabeza con sumisión y adoptó una expresión de arrepentimiento profundo.
—Disculpe si lo molesté de alguna manera, señor. No pretendía importunar. Solo quería llegar hasta mis aposentos, no quería parecer maleducada observando su habitación.
—Omega —repitió el vampiro.
Leila levantó