Capítulo 50. EL DEBER DE LA CAMA
Lia
El camino hasta la habitación nupcial se me hace eterno e insoportable.
No pude ver a nadie a la cara una vez que la ceremonia terminó, dando como resultado el inevitable suceso: acostarme con mi marido. Me ganó la cobardía, por lo que rehuí de mi familia, de la mirada de la sacerdotisa y evité a toda costa mirar en dirección a Leila.
Si lo hubiera hecho, creo que nunca podría enfrentar lo que está a punto de suceder.
Los guardias abren las puertas de la habitación con una inclinaci