Capítulo 100. ¿QUÉ COSA QUIERE IMPONERME AHORA?
Damiano
El rostro de mi esposa pierde toda la calidez que había obtenido.
—¿Alistair? —pronuncia con cuidado.
No recuerdo la última vez que me miró con tanta seriedad en los ojos. Hay una rabia helada en ella, reprimida y bien cuidada, pues no es sencillo detectarla.
Desde aquella vez en la sala del consejo, Lia no se ha encontrado con Alistair ni ha pedido por su apoyo, como hizo el día posterior a mi llegada. El enfrentamiento que tuvieron fue suficiente para que ella cortara de raíz