El punto de vista de Gabriela
Abro los ojos como si acabara de despertar de una pesadilla que no quería vivir. Siento cómo me brota el sudor en la frente y no sé por qué me ha pasado esto. Miro hacia la ventana y, al ver la luna asomándose por ella, me siento aliviada de alguna manera. Me acosté temprano, agotada tras un largo día de trabajo.
Ni siquiera cené antes de acostarme, y tampoco esperé a Marcelito. Simplemente le dejé la comida en la mesa; que él decida si va a comer o no. Me despiert