Parecía que ya todo había llegado a su fin, pero no. El muy semental vuelve a subir a mi boca dándome a probar de mis propios jugos. Me besa con pasión, como si fuese la última vez y no hubiese tiempo para más, yo con mi respiración aún agitada le correspondo y lo atraigo más hacia mí, tomándolo de su cabello con mis manos.
De repente siento que me penetra de una sola vez y mete su miembro hasta el fondo, por la sorpresa a su invasión grité, pero un grito de placer porque estaba ansiosa por sentir su gran tamaño dentro de mí.
Comienza a moverse lento, luego más rápido, en unos minutos siento de nuevo el calor en mi cuerpo y me retuerzo debajo de él gimiendo. Llegó en un inmenso orgasmo que me dejó prácticamente sin aire, a los pocos segundos siento como él se tensa y gime con su respiración agitada hasta que siento como se vacía dentro de mí.
Nos quedamos por unos minutos así uno sobre el otro y con su miembro aún dentro de mí. Cuando nuestra respiración se normaliza él se baja y se