Eduardo se puso pálido al escuchar los pitidos que la máquina hace o dejó de hacer. La doctora habló por un aparato y de inmediato llegaron más médicos y enfermeras, unos se ocuparon de sacar a Eduardo que aún se encuentra en estado de shock.
Él es el culpable, por su culpa ahora la madre de sus hijos, el amor de su vida está sin respirar en este momento.
—¿Por qué? —¿Por qué he sido tan cruel con ella?, en que cabeza me cabe que ella va a tramar algo en contra de nuestro hijo, si yo he sido te