Sebastian
Con mucha pena, tuve que decirle a mi niña que Keira ya se había marchado. Estuve intentando llamarla, pero su teléfono parecía descontado. Luego su hermana me envió un mensaje para decirme que había llegado bien a Estados Unidos. Que fuera Irlanda quién me avisara en lugar de Keira me envió una señal muy clara: no quería hablar conmigo. Estoy arrepentido de no haberme quedado esa última noche con ella, de no darle una despedida apropiada ni de hacerme cargo de llevarla de regreso a c