Sebastian
He leído una y otra vez la nota que me dejó Keira cuanso se fue. Quiero llamarla y escuchar su voz pronunciando mi nombre, diciéndome que me ama, que volverá a mi lado…
—¡Mierda! No puedo seguir torturándome así —me reprocho, hundiendo mi rostro entre las palmas de mis manos. Llevo todo el maldito día en la oficina y no he podido concentrarme en nada de lo que debería. Me siento vacío, incompleto, de la misma forma que me sentí años atrás, cuando Claudia se convirtió en una sombra d