Keira
—Maldito imbécil —sisea Sebastian apartándolo de mí y lanzándose en el suelo con furia luego de entrar al apartamento, la puerta seguía abierta, debió escuchar mis gritos desde el pasillo. No tenía idea de que vendría, pero gracias a Dios que lo hizo.
—¡Para, Sebastian! ¡Lo vas a matar! —le grito al ver como lo está golpeando. Él se detiene enseguida, pero antes de quitarse de encima de Robert, le da una advertencia.
—Tienes suerte de seguir respirando, pedazo de m****a. Pero te juro que