Keira
Presente
Sebastian sacude la cabeza a los lados, con los dedos hundidos en sus cabellos, baja sus manos a su rostro y lo estruja con frustración.
—Te tuve y te perdí. Y te quiero de vuelta, Keira. Te quiero mía y de nadie más. Saber que sus manos te han tocado, que sus ojos han disfrutado de tu hermosa desnudez, que ha estado dentro de ti…, me lanzó al mismo infierno. —Su expresión se fractura en la última frase y su semblante se desmorona estrepitosamente, como si las llamas del abismo