Keira
Han pasado dos meses desde la boda de Jess y, durante ese tiempo, Robert ha insistido en darme el cheque, pero mi respuesta sigue siendo no. Mi excusa era que no quería deberle nada, pero hace un par de días encontré una mejor: ya no lo necesito. Resulta que mi padre nos dejó la mitad de su fortuna a mí y a Irlanda. La otra mitad, la dividió entre mamá y un fondo de inversión. Ahora, cuento con el dinero suficiente para pagarle a Decker sin depender de nadie más. Con mi chequera en la man