Keira
—Ho-hola —saludo con un torpe balbuceo y me apresuro a esconderme en la habitación, lejos del fondo musical de strippers y de los gritos emocionados de más de diez mujeres—. ¿Qué haces despierto a esta hora? En Alemania son…
—Estoy en Manhattan, quería sorprenderte —¡Uh! ¡Vaya! Creo que la sorpresa se la llevó él—. ¿Te gusta azotar? —pregunta muy serio.
—Yo… este… ¿qué?
—Escuché lo que gritaste. —¡Ay, Dios bendito! ¿Cuánto tiempo estuvo hablando Irlanda con él?—. ¿Quieres azotarme, nen