La expresión de Eizan solo me confirmaba que algo no marchaba bien. Pero ahora no existía ninguna razón para tolerar cada uno de sus desplantes, al menos ese no fue el trato que hice con Eizan en un inicio. Ahora el pasado me abofeteaba bruscamente para percatarme que sin importar mis esfuerzos el pasado y la familia Rockefeller continuaban persiguiéndome
— Al parecer aun no olvidas mi nombre.— Responde con burla intentando humillarme justo en el umbral de la puerta, sin duda la bienvenida más