— ¡Eso es mentira!— Grita Eizan lleno de frustración y dolor por las crudas palabras de Lisa.— Es uno más de tus enredos para intentar atraparme en tus redes nuevamente. ¿No te cansas de hacerme la vida miserable? Nuestro tiempo ya pasó y tienes que aceptarlo así como yo lo acepté el día que te vi en el altar convirtiéndote en la esposa y mujer de mi hermano frente a mis ojos.— Golpea con fuerza el escritorio sin importarle todo lo que de él cayó Lisa intenta acercarse acariciando tenuemente su