Al terminar ese beso tan significativo, Alondra miró directamente a los ojos y, le abrió su corazón, expresándole sus miedos e inquietudes:
—Tengo miedo Lexter, miedo de que los representantes de la Corona inglesa decidan que no podemos estar juntos; y, me alejen de tu lado, miedo de que me condenen a muerte, por haber violado la ley Kriesh. Por otra parte, si realmente yo fui creada Dojagi en un laboratorio, yo no quiero que tú sufras al verme deteriorarme cada día más, ni tampoco quiero que