—¿De qué estás hablando? Además, ¿En qué te afecta el que esté o no enamorado de una Alondra? No deberías escuchar conversaciones ajenas. —le dijo Calem a la persona que le habló.
—¡Ay no que desconsiderada soy! Y esto me afecta, porque tú no estás en el palacio para hacerle la corte a esa tonta, ya que, al igual que yo, tú estás aquí para informarles a nuestros jefes, sobre todo lo que ocurra con la señorita en cuestión. Recuerda que para ellos, Alondra es su boleto de regreso a la Corte, el c