37. Vuestro amor es verdadero.
— ¿Ya tenéis que marcharos, tan pronto? — preguntó Agnes sosteniendo al pequeño Airon en brazos, dándole un suave beso en la cabecita, antes de dejarlo en su silla de seguridad para el coche, resignada a dejar marchar ya a sus nietos y sabiendo que aquel fin de semana se le había hecho demasiado corto.
— Puedes venir a vernos cuando quieras mamá — aseguró Jeremy, quien estaba más que complacido por el comportamiento de su madre.
Debía admitir que con él jamás había ejercido como tal y no es que