38. ¿Dónde está mi primo?
Estuvieron en ese juego hasta que llegaron a su casa incapaces de alejarse ni por un solo instante.
Eva no podía estar más feliz, sobre todo no podía parar de intercambiar miradas significativas con su esposo mientras ambos sacaban con cuidado a los bebés y los colocaban en el carrito doble.
— ¿Alguna novedad en nuestra ausencia?— le pregunto Jeremy al mayordomo, quien había salido a recibirlos mientras mandaba a unos mozos que sacaran el equipaje.
— Justo hace una media hora llegó el primo de