12. Todavía no hemos acabado.
Los dedos de Jeremy bajaron hasta el lugar donde la humedad se hacía más presente, resistiendo la enorme tentación de penetrarla, teniendo que recordarse mentalmente que su esposa aún no estaba preparada para recibirlo, ni siquiera sus dedos, no debía hacerlo hasta que un médico les diera su aprobación, así que solo los humedeció y volvió a buscar ese botoncito de placer que había estimulado con su lengua una semana atrás.
— Ahhh joder Eva…— gimió intentando controlar el ferviente impulso de em