— Bueno, lo importante es que no hay arrepentimiento, me encantó hacer mi primera amiga, porque así te siento— dijo él— porque puedo considerarte mi amiga, ¿Verdad?
Ella sonrió y respondió:
— Claro que somos amigos.
— Por éso me atreví a escribirte, hubo buena vibra entre nosotros y el alcohol como tú dijiste, un mal consejero nos hizo confundir los sentimientos— explicó él — lamento haberte faltado el respeto.
— ¡Oh no!, como tú mismo dijiste, sin remordimiento— dijo ella— ya todo está olvidad