Te olvide... te amo...
Esa semana Hafid, tenía consulta con la terapeuta, era de vital importancia, tocar nuevamente el tema de Rachel, no le gustaba hablar de esta situación, cada vez que pensaba en la vida de ella, algo dentro de él se movía, y empezaba a sentir ganas de vomitar.
Se sentía nervioso esa mañana, quería retrasar el momento de la terapia, pero se armó de valor entrando al consultorio.
— ¡Buenos días Hafid, ¿Cómo te sientes hoy? A ver cuéntame; ¿cómo ha estado tu semana?— dijo la terapeuta.
¿Cómo es